No tengo ganas de escribir, esta semana es posiblemente la segunda semana más irregular que he tenido en mi vida, todos vienen, todos van, todos salen y a todos les publican, menos a mi, yo ni vengo ni voy, solo estoy. Ni vengo ni voy, solo estoy. Estoy porque no hay de otra, no tengo otra opción que respirar y esperar que pase el tiempo. Pase el tiempo, o sea lo que sea lo que va a pasar, ya me siento impaciente por que pase. Siento como que el piso me asecha mientras saborea mis pasos, y me pierdo en un borrón del horizonte. Bueno, muchas presiones muchas tensiones, pocas expresiones pocas atenciones, soy el erudito de lo improbable, el más bajo del más allá. Con constantes pruebas de mala muerte quieren saber si puedo o no puedo hacerlo, no sé si pueda pero no quiero que nadie sepa. Sin ofender, pero no quiero que nadie piense en mi, pues no soy más que la niebla que hay en la cabeza de todos, esa necedad de la que tanto disponemos todos, pues estoy también en mi cabeza, soy un virus, la decadencia. No tengo nada en común con nadie, o a lo mejor nadie tiene nada en común conmigo.
Abajo, abajo, que las trincheras son poco profundas y el enemigo puede ver tu cara; no dejes que te mire a los ojos, te volverán a presionar y no servirás de nada, si tienes contacto visual con el enemigo intimídalo tu a el, haste el más fuerte, haste el más duro, que solo la dialéctica intrincada y la mala argumentación sean tus puntos débiles.
No estoy escribiendo, estoy matando al bien y corrompiendo a la verdad; alrevés.
1 comentario:
mas o menos entendi o quizas creo que entiendo, pero la verdad es que insistes con que nadie entiende el porque de tus pensamientos, o si alguien piensa como tu, desde luego nadie igual, pero pueden ser similares ok, recuerdalo. att: F
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