Te he sido infiel con tu recuerdo, con tu sonrisa, con tus gestos joviales que iluminan mi día sin importar que tan lejos esté el sol.
Te he sido infiel con mis sueños, con tus besos, con el dulce olor de tu perfume, con el latir de tu corazón junto al mío.
Quiero tus labios de miel, acariciarte, hacerte sentir lo que en verdad es amor, recorrer cada centímetro de tu piel con mis labios, sentir tus senos suavísimos contra mi pecho, besar tu cuello como un vampiro sin malas intenciones, posar mi rostro sobre tu vientre y sentir paz, frenesí, éxtasis.
Necesito tenerte, verte postrada frente a mi, regocijarme en cada una de tus curvas, recorrerte hasta por debajo de la piel y explorarte sin un suspiro. Ansío besarte con estos labios de manera que solo un sueño podría describir, presenciar como se entreveran nuestros cuerpos estallando en una masa de satisfacción carnal e inmaterial.
Deseo incar el diente en tí, manzana de oro del edén de mi vida.
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