Recuerdo que una canción muy vieja sugiere que no pueden faltar ni una muchacha, ni una guitarra para poder cantar... Bueno, aquí estoy yo; sin muchacha ni guitarra y no se me trincha la voz para expresar lo que siento. Muchas veces he dejado de hacer cosas, sólo porque las circumstancias lo impiden; a veces no canto porque no tengo guitarra, a veces no escribo porque falta inspiración, pero algo que no voy a dejar de hacer, no importa lo que me falte... es ser. Por más que me falte amor, luz e inspiración, no se puede cambiar mi esencia. Bajo todas estas palabras existe un corazón, y no se puede borrar. Por más estopa que se use en este cuadro, esa mancha permanecerá ahí, recordándote que lo que ya fue, siempre será y que ni el cielo que caiga puede menguar esa realidad.
Mientras me alejo de la pared me doy cuenta que la espada es más corta de lo que creía, más corta de lo que me hizo ver. La espada muere... dice que el que a hierro mata a hierro muere; pues estaré esperando esa sesión de esgrima anciosamente, para ver si la próxima espada con la cual haga escaramuzas se hará pequeñas esquirlas o destrozará mi pluma.
He dejado de cantar, no por falta de nada, sino porque en algunos casos es mejor la canción que no se canta; esta canción, no se debe cantar...
2 comentarios:
te quiero.
Gracias, no sé quién puedas ser, pero gracias. Por lo menos sé que otra persona no va a querer matarme de los millones que existen
Publicar un comentario